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Palmicultura colombiana estará presente en Expo Agrofuturo 2018 en Corferias

elEconomistaAmérica.com | Colombia - 8:04 - 21/08/2018
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  • En materia social, que es otra faceta muy importante de la innovación, Mesa Dishington se refirió al aporte de la agroindustria de la palma de aceite al modelo de desarrollo rural.

La palma emerge en Colombia con una filosofía con un alto poder transformador.

Desde el próximo 22 de agosto y hasta el 24, en la sede de Corferias en Bogotá, Fedepalma estará presente en la XII Expo Agrofuturo 2018, considerada una de las plataformas de negocios y conocimiento agropecuario más representativas de Latinoamérica.

Allí confluirán empresarios, académicos y expositores de Colombia y el mundo.

Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo de Fedepalma, señaló que un factor clave para la innovación en el sector palmero colombiano ha sido contar con el Centro de Investigación en Palma de Aceite, Cenipalma, conformado hace 27 años para coadyuvar al cumplimiento de los objetivos estratégicos de la palmicultura colombiana en cuanto a generación, adaptación, validación y adopción de tecnologías en el cultivo de la palma de aceite, su procesamiento y consumo.

Explicó que el proceso de desarrollo de soluciones innovadoras en Cenipalma viene desde la visualización del objetivo a alcanzar, se extiende al diseño del producto o servicio, continúa a través de su investigación, llega a su validación, seguido de la distribución para los usuarios y termina con la verificación del impacto producido.

Señaló que la palmicultura colombiana afronta el impacto de enfermedades como la Pudrición del cogollo (PC), que ha afectado a grandes áreas, toda vez que en las últimas décadas han desaparecido alrededor de 80 mil hectáreas por este flagelo, pero gracias a las propuestas de Cenipalma se han logrado manejar esas amenazas y a futuro se vislumbra una buena solución en materiales mejorados, tolerantes o resistentes a la enfermedad y a la vez productivos y adaptados a las condiciones de Colombia.

Precisó que en estos materiales, híbridos entre Elaeis Guineensis y Elaeis oleífera, sigue trabajando Cenipalma con resultados promisorios. En la selección de progenitores con características deseables, se han identificado los genes que confieren resistencia a la PC en palma de aceite, conocimiento que se convertirá en el insumo para la producción de cultivares que satisfagan las necesidades del mercado.

Aumentar productividad

Incrementar la productividad es uno de los objetivos estratégicos de la Federación, apoyada en Cenipalma, que busca generar y entregar productos, servicios y conocimientos que lleven a los productores a la adopción de mejores prácticas agroindustriales y empresariales en sus plantaciones o plantas de beneficio.

El dirigente gremial expuso que Cenipalma sigue fortaleciendo la estrategia de transferencia de tecnología, con metodología "productor a productor", buscando su adopción a través de parcelas demostrativas con productores líderes, quienes adoptan y transfieren a otros productores las mejores prácticas agrícolas implementadas como uso de biomasa alrededor del plato (tusa/hojas), nutrición balanceada, manejo del agua (riego y drenajes) y adecuado manejo fitosanitario.

A nivel país, un total de 55 lotes con productores líderes, que iniciaron su participación en el programa con producciones promedio de 15,1 toneladas de fruto por hectárea, logró en cuatro años incrementos de 86 %, llegando a producir 28 toneladas de fruto por hectárea por año.

La estrategia se sigue implementando logrando que cada vez un mayor número de productores adopte las mejores prácticas (al finalizar 2017 teníamos reportada la adopción de las mejores prácticas en 83.000 hectáreas) lo que repercute positivamente en la productividad y sostenibilidad.

Manifestó igualmente que en cuanto a biodiésel, el sector palmicultor está listo para avanzar en la mezcla con diésel hasta 20 % y expuso que desde 2004 cuando se concibió el Programa Nacional de Biocombustibles, el biodiésel de palma ha logrado alcanzar una mezcla de 10 %, promedio nacional, con lo cual ha contribuido de manera significativa a la reducción de gases efecto invernadero, a disminuir el impacto del cambio climático y a mejorar la calidad del aire en ciudades como Medellín y Bogotá, disminuyendo las enfermedades respiratorias que se agudizan por la contaminación ambiental.

Dijo que La agroindustria de la palma de aceite tiene también amplias oportunidades de innovación con miras a ampliar su portafolio de usos y productos.

Este es el caso del uso de la biomasa para la generación de energía sustentable. Hoy, la agroindustria palmera colombiana está en capacidad de poner a disposición del país más de 300 MWh (megavatios) de energía renovable, lo cual representa alrededor de 20 % de la meta que el nuevo Presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, quiere entregar al final de su mandato, en cuatro años.

Exploran otros usos

Más recientemente, Fedepalma y Cenipalma han estado explorando opciones como la producción de pellets a partir de biomasa para aumentar la eficiencia de la generación de energía en las plantas extractoras. Otras opciones de usos para la biomasa, como tableros, aglomerados y nuevos procesos en oleoquímica, están siendo analizadas.

La producción de bioasfaltos que incorporen el aceite de palma crudo es otra de las potencialidades en el país, para lo cual ya se encuentran en marcha pruebas piloto en tramos construidos con nuevas mezclas tibias. A esto se suman los esfuerzos de algunas empresas del sector que ya han avanzado en la producción de detergentes ecológicos y de vitaminas y fitonutrientes.

Esta diversificación de la agroindustria también debe apuntar a la generación de bioproductos que sirvan como insumo para la industria química y para productos farmacéuticos, nutricionales y biocosméticos, así como la creación de nuevos bioservicios como aquellos relacionados con la medicina celular y células madre, que pueden llegar a ser el futuro de este sector. Este camino ha sido recorrido por países como Malasia, que han generado un mayor valor para el sector y para la economía del país.

El portafolio de la palma de aceite puede llegar a abarcar aún más clústeres que el mismo petróleo. Es decir, mientras el petróleo está presente en siete clústeres (petroquímica, transporte, elementos de oficina, textiles y confecciones, aseo y hogar, cuidado personal, y entretenimiento), la palma de aceite tiene el potencial de incorporarse en ocho clústeres (oleo/petroquímica, transporte, generación eléctrica, elementos de oficina, alimentos y bebidas, aseo y hogar, salud, y cuidado personal).

Cadenas de valor

Es importante que se desarrollen las cadenas de valor agroindustriales con base en la innovación, pues el potencial para Colombia es muy grande. La bioeconomía, entendida como la generación de productos y servicios mediante el uso eficiente de los recursos biológicos renovables, con base en el conocimiento y la innovación, está tomando cada vez más fuerza a nivel mundial.

El país tiene muchas oportunidades en este campo, pero para aprovecharlas se requieren los esfuerzos de los productores, el Gobierno y la academia, para invertir y desarrollar la ciencia, tecnología e innovación. También es clave que este desarrollo se sustente en un modelo empresarial y agroindustrial inclusivo.

Expo Agrofuturo será también la oportunidad para dar a conocer cómo la palma de aceite en Colombia se produce de una manera única y diferenciada, con criterios de sostenibilidad y de inclusión social.

En cuanto a los aspectos de sostenibilidad, el jueves 24 de agosto en la mañana, en el marco de las Agrotalks, se llevará a cabo la charla "Paisaje palmero biodiverso: lecciones del proyecto GEF".

Allí se presentarán los principales logros de este proyecto, en términos de su contribución a la consolidación de una agroindustria de la palma de aceite cada vez más responsable, fundamentada en el respeto al ecosistema y en la prevención de riesgos para elementos de la naturaleza tales como la biodiversidad, las fuentes hídricas, los corredores biológicos de las especies y los servicios ecosistémicos, que son de uso general de la población.

En materia social, que es otra faceta muy importante de la innovación, Mesa Dishington se refirió al aporte de la agroindustria de la palma de aceite al modelo de desarrollo rural, el cual puede ser considerado como una innovación social, dada la existencia de las alianzas estratégicas productivas, las cuales han contribuido al desarrollo de la palmicultura en Colombia, ya que más de 30 % del área sembrada en palma de aceite se encuentra bajo este esquema, que ha demostrado un crecimiento permanente y significativo en el bienestar de las personas, las familias y las organizaciones sociales que surgen de las relaciones entre ellas.

Argumentó que en un estudio adelantado en 2015 por el Departamento Nacional de Planeación, (DNP) que compara el valor adicional per cápita entre municipios que han afrontado conflicto armado donde existe el cultivo de palma, frente a municipios con el mismo conflicto pero que no tienen palma cultivada, evidencia que el valor per cápita de los municipios palmeros supera en 30 % el de aquellos que no cuentan con este desarrollo agrario, catalogando esta diferencia como el dividendo social de la palma.

Este tipo de diferencias surgen cuando al analizar un componente social como lo es el de empleo, se observa que el generado por el sector palmicultor maneja cifras de formalización laboral superiores a 80 %, de acuerdo con la encuesta Fedepalma – Dane, realizada en 2017.

Puntualizó que la formalidad en la contratación implica que los trabajadores cuentan con todos los beneficios de ley, en seguridad social y prestaciones sociales y que su vinculación provee una estabilidad económica que se ve reflejada directamente en el mejoramiento de calidad de vida del trabajador y su familia, lo cual se traduce en mejoramiento de vivienda, educación y alimentos.

A juicio de Jens Mesa Dishington, Presidente Ejecutivo de Fedepalma, el éxito de la palmicultura en Colombia se fundamenta en que responde a un modelo empresarial y agroindustrial inclusivo, que comenzó desde hace 60 años y que hoy lo posiciona como el cuarto productor de aceite de palma en el mundo y el primer productor en América, con alrededor de 500.000 hectáreas de palma de aceite y más de de 6.000 productores, de cuales alrededor de 5.000 son pequeños.

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