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El nuevo escenario político que se plantea con la presidencia de Duque y la oposición de Petro

elEconomistaAmérica.com | Colombia - 10:02 - 18/06/2018
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  • Como lo contó La Silla, mientras todo el establecimiento político, económico y mediático acompañó a Duque en esta segunda vuelta, prácticamente todo el movimiento social estaba de lado de Petro.

  • Petro sacó, incluso, 700 mil votos más que Uribe en 2006 y el triple de los votos de Carlos Gaviria, en el histórico triunfo de izquierda en esas mismas elecciones. Duplicó con creces la votación de Antanas Mockus en 2010, que en su momento puso a temblar al Establecimiento.

  • Los del centro no lograron unirse, mientras que Álvaro Uribe armó una coalición de derecha que recogió en la primera vuelta a todo el conservatismo y a las iglesias cristianas y en la segunda vuelta, a votantes de centro que vieron en Duque.

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Duque y Petro, las dos nuevas figuras protagonistas de la política colombiana tras los resultados de las elecciones del domingo.

Sin lugar a dudas la elección del pasado domingo en Colombia deja resultados tan esperanzadores como el de un gobierno para todos, expresado por Iván Duque (10,4 millones de votos) en su discurso de victoria, pero también, una alta expectativa sobre lo que será un nuevo modelo de oposición de izquierda, liderado por Gustavo Petro (8,1 millones de votos). Análisis de la Silla Vacía

De acuerdo con La Silla Vacía, el portal más influyente en análisis político, "Duque llega a la Presidencia después de una campaña impredecible, en la que todos los candidatos, salvo Humberto de la Calle, puntearon en las encuestas durante algún momento. Y una campaña en la que el centro tenía todas las opciones de ganar pero cometió muchos errores que lo llevaron a perder".

Apartes del análisis

Los siguientes son aspectos muy destacados del análisis de La Silla Vacía.

Los del centro no lograron unirse, mientras que Álvaro Uribe armó una coalición de derecha que recogió en la primera vuelta a todo el conservatismo y a las iglesias cristianas y en la segunda vuelta, a votantes de centro que vieron en Duque un candidato más de centro que el uribismo.

Contrario a todos los pronósticos dado que era desconocido por la opinión pública cuando arrancó la campaña y tenía escasa experiencia gerencial, Duque, como anotó Francisco Miranda en su columna, resultó ser la mejor decisión estratégica de Uribe porque con su uribismo 2.0 y sin el rabo de paja y líos judiciales de muchos del círculo más íntimo del Expresidente logró vencer parte del antiuribismo y conquistar una porción del centro.

Duque sacó 3,4 millones más que Óscar Iván Zuluaga en segunda vuelta en 2014.

Gustavo Petro, por su parte, tuvo una campaña casi perfecta.

El candidato de la Colombia Humana, que hace menos de un año estaba inhabilitado para lanzarse a la Presidencia y que mucha gente decía que era 'radioactivo', logró recoger a todo el movimiento social y romper el techo de la izquierda que parecía al comienzo de la campaña irrompible poniendo de su lado a figuras de la política alternativa como Antonio Navarro, Claudia López y Antanas Mockus y a importantes intelectuales y columnistas.

Fue él quien impuso la agenda de la campaña del principio a fin, con ideas innovadoras aunque varias de ellas difícilmente realizables, y quien logró provocar el mayor fervor.

Sacó 200 mil votos más que aquellos con los que fue reelecto Juan Manuel Santos en segunda vuelta en 2014, cuando tenía a casi toda la izquierda y a la maquinaria a todo vapor de su lado.

Petro sacó, incluso, 700 mil votos más que Uribe en 2006 y el triple de los votos de Carlos Gaviria, en el histórico triunfo de izquierda en esas mismas elecciones. Duplicó con creces la votación de Antanas Mockus en 2010, que en su momento puso a temblar al Establecimiento.

En todo caso, el miedo al castrochavismo, instigado por Uribe desde hace un año y alimentado por el mismo Petro cuando al arrancar la campaña propuso hacer una constituyente si el Congreso le bloqueaba las reformas que proponía, unida a sus declaraciones sobre lo "bonito que sería el gesto de que Ardila Lulle decidiera vender su hacienda de Incauca al Estado", que sus rivales de derecha interpretaron rápidamente como su amenaza velada de expropiar- no logró disiparse del todo con su cambio de postura en segunda vuelta ni las 'tablas' que le firmó en mármol a Claudia López y Antanas Mockus comprometiéndose a respetar la Constitución y las leyes del mercado.

Su crecimiento en la campaña logró cohesionar la derecha y a todo el Establecimiento en su contra, y de alguna forma, facilitar el regreso del uribismo, como lo anticipó Daniel Coronell en una entrevista con La Silla Vacía al comienzo del año.

Lo que viene

De acuerdo con los planteamientos de La Silla Vacía, así se prevé el futuro inmediato de la política en Colombia:

El discurso de triunfo de Duque fue alrededor de unir a Colombia ("Una Colombia en la que todos quepamos", repitió una y otra vez) y se esforzó en disipar el temor de que llega a la Casa de Nariño con un ánimo revanchista.

Aunque el triunfo de Duque fue lo suficientemente holgado para evitar que cualquier grito de fraude fuera creíble, tuvo casi 9 millones de votos en contra (incluyendo los votos en blanco), lo que lo obliga, si quiere tener gobernabilidad más allá del Congreso donde lo acompaña una coalición mayoritaria de la política tradicional, a incorporar el país que representó Petro en esta contienda.

Máxime cuando Petro ya aceptó que será senador y que desde allí mantendrá movilizado a sus seguidores para garantizar que no destruyan los acuerdos de paz, entre otras banderas.

Como lo contó La Silla, mientras todo el establecimiento político, económico y mediático acompañó a Duque en esta segunda vuelta, prácticamente todo el movimiento social estaba de lado de Petro.

En este sector hay hoy no solo desilusión sino miedo de que Duque llegue al poder para reeditar los episodios de persecución del gobierno Uribe en contra de periodistas, jueces adversos y líderes opositores.

Será el reto del joven presidente demostrar que esos miedos eran infundados y lo comenzó a hacer a partir de su discurso.

También le espera el desafío de convencer a los colombianos que no votaron por él, e incluso a mucho fajardista que sí lo hizo, que gobernará con autonomía respecto de Uribe y que respetará la división de poderes y la institucionalidad que el Expresidente y su círculo ha cuestionado de manera sistemática desde que abandonó el palacio presidencial.

De esta manera, arranca para Colombia una nueva época política, en la que el péndulo vuelve hacia la derecha. Cuánto, solo se sabrá en unos meses, concluye el primero de los grandes puntos de vista que seguirá planteando este calificado portal de pensamiento político, La Silla Vacía.

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