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Al menos el 76% de Chile está afectado por la sequía, según Greenpeace

Chile será anfitrión de la cumbre mundial del clima, COP25.

Greenpeace alertó que Chile tiene un 76 % de su territorio afectado por la sequía y que hasta un 22 % sufre de desertificación, un fenómeno climático que provoca la pérdida de fertilidad en las zonas agrícolas.

"Chile, como país anfitrión de la cumbre mundial del clima (COP25), tiene que tomar la delantera para evitar que el cambio climático siga aumentando", afirmó en declaraciones a Efe Estefanía González, coordinadora de campañas de Greenpeace en Chile.

En el día mundial contra la sequía y la desertificación, esta ONG recordó que las zonas desérticas ya no son exclusivas del norte de este país alargado sino que se están trasladando al "área central e incluso a alguna parte del sur", aseveró González.

La desertificación es la pérdida progresiva del suelo cultivable a causa de la falta de precipitaciones y de sequías prolongadas, que no solo repercute en los cultivos, sino "en las condiciones de vida de las personas que habitan estos lugares".

"Hay cerca de 16 millones de chilenos afectados por la desertificación y casi 7 millones por la sequía", aseguró la coordinadora de campañas.

Además, este año Chile está sufriendo una gran falta de lluvias, que está agravando esta situación.

De hecho, la zona central de Chile está afrontando durante el 2019 su mayor déficit de precipitaciones de los últimos 60 años, según el informe más reciente de la Dirección de Meteorología del país.

Otro de los problemas es que la lluvia ya no se da de forma continuada en la temporada de otoño e invierno, sino que "en pocos días cae mucha cantidad de precipitaciones", apostilló González.

Esta concentración de agua en poco tiempo favorece la erosión y la falta de absorción de la tierra, que no permite la acumulación de reservas subterráneas para temporadas más secas.

La carencia de agua es el principal factor de aumento de la desertificación, aunque otro de los motores es "el mal uso de los suelos a través de actividades productivas que lo erosionan", agregó González.

Esta situación se produce sobre todo en el norte con los cultivos de aguacate, que requieren mucha agua, además de crear "laderas" con sus plantaciones, que acaban dañando la tierra.

En este sentido, desde Greenpeace instaron al Gobierno a crear políticas públicas de regulación de las actividades productivas en el campo.

"Tenemos que replantearnos el modelo en las zonas afectadas. Las plantaciones forestales con pinos degradan el suelo. Los aguacates secan y erosionan la tierra. Todos estos cultivos debería regularse", sentenció González.

Greenpeace también subrayó la importancia de que Chile se involucre en la lucha contra el cambio climático, "por ser un país tan afectado por este tipo de fenómenos y por acoger la COP25 a finales de año".

Entre varias medidas, la ONG prioriza la descarbonización del territorio "con la creación de una matriz energética del 100 % de energía renovables, así como evitar acciones contaminantes y no permitir actividades productivas que empeoren este fenómeno".

"Debemos cuidar la tierra, nuestro patrimonio, para tener zonas habitables en el futuro. No solo se trata de ecosistemas sino de las personas que se verán directamente afectadas por la falta de suelo y unas condiciones extremas de sequía", concluyó González.

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