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Comienza este sábado el G7 en Francia en medio de tensiones y desacuerdos

(AFP).- La cumbre del G7, que comienza este sábado en Biarritz (suroeste de Francia), se anuncia convulsa, con dirigentes situados en las antípodas sobre los desafíos mundiales y un gran despliegue policial frente a los opositores a la cumbre y el riesgo de disturbios.

El presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión este año de la tradicional recepción de las siete grandes potencias democráticas e industriales, deberá desplegar sus dotes diplomáticas para alinear a sus pares, entre la cena de apertura el sábado y la rueda de prensa final el lunes por la tarde.

Desde Irán al comercio, pasando por el Brexit, las fracturas se multiplican entre un presidente estadounidense, Donald Trump, imprevisible y ya en campaña para su reelección, un nuevo primer ministro británico provocador, Boris Johnson, y los otros cinco líderes (Francia, Alemania, Japón, Italia, Canadá).

Macron eliminó del menú la declaración final, presintiendo el peligro tras el giro inesperado de la precedente cumbre en Canadá, donde Trump rechazó firmar las conclusiones que sin embargo había aceptado.

Adiós a "esos comunicados que nadie lee, que son el resultado de interminables querellas burocráticas", indicó ante la prensa presidencial.

Con lo que se vuelve a las "discusiones informales", en el centro del G7 iniciado por el francés Valéry Giscard d'Estaing en 1975, tras la primera crisis del petróleo.

Cuarenta años después, los Siete están enfrentados por un multilateralismo debilitado, la emergencia de nuevas potencias como China o un nacionalismo en auge en las democracias occidentales.

Francia, decidida a erigirse como mediador, no pierde la esperanza de lograr obtener algunas concesiones de Trump sobre el programa nuclear iraní, cuestión espinosa que amenaza con incendiar Oriente Medio.

"Lo que espero de Estados Unidos y de la discusión en el G7, es una aclaración sobre la estrategia" para desbloquear a los iraníes, declaró Macron.

El presidente francés se reunirá previamente con el jefe de la diplomacia iraní, Mohammad Javad Zarif, para fijar "propuestas" que permitan salvar el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán.

París intenta obtener un alivio de las sanciones estadounidenses sobre el petróleo iraní a cambio de que Irán vuelva a respetar plenamente el acuerdo, así como negociaciones con Teherán sobre su programa balístico y su influencia regional.

Pero se anuncia complicado, después de que Trump reprochara a Macron hablar demasiado "por Estados Unidos".

Trump fue duro igualmente con el tema de las tasas impuestas por Francia a los gigantes de internet, denunciando "la estupidez de Macron" en la materia y amenazando con represalias respecto al vino francés. Pero París no pierde la esperanza de obtener un acuerdo entre los Siete.

"No olviden que la próxima cumbre se celebrará en Estados Unidos en 2020, que es el año de las elecciones presidenciales estadounidenses. Por lo que a Donald Trump le interesa que la cumbre tenga éxito [...] y prepara el terreno para la próxima", anticipa Rohinton Medhora, presidente del Center for International Governance Innovation, grupo de reflexión canadiense.

Francia pretende también presentar resultados concretos sobre algunos temas como la "lucha contra las desigualdades", tema oficial de la cumbre, extendiendo las discusiones a los dirigentes de "potencias de buena voluntad" como India, Australia, Sudáfrica y Chile.

Macron pidió al G7 "hablar de la urgencia" del problema de los incendios en la Amazonía, lo que le valió la crítica del presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien dijo que discutir este problema en ausencia de Brasil demostraba una "mentalidad colonialista".

La economía mundial, bajo la amenaza de recesión en un contexto de guerra comercial entre Estados Unidos y China, será igualmente foco de atención.

Rusia, excluida de este foro desde que anexionara Crimea en 2014, podría ser también sujeto de debate. Trump aboga -en contra de sus pares- por su reintegración. "Es más sensato tener a Rusia", aseguró el martes.

Durante tres días, los líderes mundiales se reunirán en el Hôtel du Palais, lejos de la sociedad civil a la que dicen escuchar, y en el elegante balneario de Biarritz, punto de encuentro de la realeza del siglo XIX.

Más de 13.000 policías y gendarmes serán desplegados en toda la región, donde una gran concentración de opositores a la cumbre hace temer disturbios el sábado desde Hendaya a Irún (España).

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