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Cacerolazo de alerta en Colombia

  • El cacerolazo es una expresión histórica en Colombia, y ocurre justo un mes después de haber estallado la fuerte crisis en Chile, donde este tipo de manifestación fue parte de los sucesos que luego llevaron a multitudinarias jornadas de protesta.
Iván Duque se convirtió en el primer presidente colombiano al que se le llama la atención con un ruidoso cacerolazo nacional.

Tras multitudinarias marchas pacíficas durante el día en Colombia, empañadas por minoritarios grupos de desadaptados violentos, la huelga convocada para el jueves, terminó con un "cacerolazo de alerta" en Bogotá y varias ciudades del país.

Esta, según la expresión de varios ciudadanos, "es la manera de hacernos escuchar del gobierno, sin violencia como ocurrió en el final de algunas concentraciones, pero con las ganas de que oigan peticiones sobre nuestras angustias en temas como salud, empleo, educación e impuestos", comentó una mujer de hogar al ser entrevistada por la televisión.

El cacerolazo es una expresión histórica en Colombia, y ocurre justo un mes después de haber estallado la fuerte crisis en Chile, donde este tipo de manifestación fue parte de los sucesos que luego llevaron a multitudinarias jornadas de protesta y que hoy dan como resultado la reducción de los sueldos de los congresistas, el aumento de 50% en las pensiones, el alza de salarios y la concertación político social que llevará a una votación de proceso constituyente en abril de 2020.

De repente, las calles de miles de barrios colombianos que durante el día se mantuvieron alejadas del mundanal ruido, se transformaron en punto de encuentro de vecinos que, cacerola en mano, salieron a manifestar su inconformismo.

Curiosamente, al igual que lo ocurrido durante el día, uno de los principales destinatarios de las arengas y quejas fue el expresidente Álvaro Uribe, jefe del Centro Democrático, partido que puso en el poder al mandatario Iván Duque.

Y lo cierto, según varios analistas consultados, es que después de la intensa jornada del jueves 21 de noviembre, es que las marchas y el cacerolazo se convierten en un verdadero campanazo de alerta para un gobierno que a sus 15 meses, todavía no llega a la media que se generó con el alto respaldo que se le dio en las presidenciales de 2018.

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