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VIDEO: Colombianos ascienden a quinto puesto por solicitudes de asilo en Europa

  • En la entrevista, Samuel declaró que era defensor de derechos humanos y trabajaba con una asociación en barrios marginales para tratar de ofrecer una salida a jóvenes que eran contratados como sicarios por las pandillas.
Los datos hablan por sí solos. Después de Venezuela, Colombia es el país latinoamericano con más solicitudes de asilo.

En 2019 los colombianos presentaron más del triple de solicitudes de asilo en Europa que en 2018, lo que les significó ascender del decimoséptimo al quinto puesto, informó oficialmente la oficina Europea de Apoyo al Asilo. Para el caso de España, después de los solicitantes de Venezuela, los de Colombia ocupan el segundo lugar.

De acuerdo con el reporte de esta oficina especializada en apoyo a los solicitantes de asilo de todos los países del mundo, los colombianos presentaron 32.340 solicitudes de asilo en países europeos en 2019, "tres veces más que en 2018, y ocuparon el quinto lugar entre todas las ciudadanías".

De acuerdo con el reporte, "es probable que esta tendencia continúe, considerando que un tercio de todas las solicitudes se presentaron durante los últimos tres meses de 2019 y casi todas en un país de la Unión Europea, España".

"A pesar de este aumento dramático, solo se emitieron 6.320 decisiones de primera instancia a los colombianos en 2019, lo que resultó en un aumento igualmente dramático en el número de casos pendientes.

La tasa de reconocimiento de los colombianos en 2019 fue del 7%, la más baja desde al menos 2014. La cartera de pedidos de colombianos a fines de 2019 alcanzó unos 31.400 casos, el 56% de los pendientes por menos de seis meses.

Las proporciones de los pendientes por menos o más de seis meses tienden a converger durante los últimos cinco meses del año. Los colombianos tienen acceso sin visa al Área Schengen.

Algunos expertos coinciden en señalar que los factores de violencia en Colombia, que no se contuvieron con la firma del acuerdo con las Farc, serían los principales causantes del éxodo de nacionales de este país hacia Europa con intención de asilo.

Una bala de las "Águilas Negras"

Los siguientes son apartes y video de una historia que publica en su página la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

Aeropuerto de Barajas. En un vuelo de Bogotá a Madrid llega Samuel (nombre ficticio), junto a su mujer y sus dos hijas. Tras pasar los pertinentes controles, se dirige a las autoridades españolas y manifiesta su decisión de solicitar asilo.

El motivo: un grupo paramilitar le había dado 48 horas para abandonar la ciudad. Lamentablemente, son devueltos a los tres días al país donde sus vidas corren peligro.

Samuel contó todos los detalles a la abogada de CEAR en el puesto fronterizo del aeropuerto, quien pide para él que se tramite su solicitud y se les permita la entrada en nuestro país. Sin embargo, las autoridades españolas lo desestiman porque "Colombia es un país en paz", según recuerda Samuel.

Pese a que la letrada presentó medidas cautelares y elevó el recurso ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (aún pendiente de fallo), toda la familia fue devuelta a Bogotá.

En la entrevista, Samuel declaró que era defensor de derechos humanos y trabajaba con una asociación en barrios marginales para tratar de ofrecer una salida a jóvenes que eran contratados como sicarios por las pandillas.

Hasta que un día sus actividades comenzaron a resultar molestas para las Águilas Negras, un grupo paramilitar que las autoridades de su país consideran disuelto, aunque al mismo tiempo reconocen la existencia de diferentes grupúsculos que siembran el terror en todo el país bajo este nombre.

"Nunca recibí ningún tipo de protección en mi país, por eso decidí buscarla por mis propios medios", recuerda de espaldas a la cámara por temor a represalias.

Por eso, cuando les devolvieron a Colombia tuvo "miedo" porque de nuevo no solo corría peligro su vida, sino también la de su familia. Además, para poder mantenerse económicamente tenían que regresar a su vivienda y a sus respectivos trabajos.

"Apenas había transcurrido una semana cuando recibí un panfleto de las Águilas Negras donde nuevamente me dan 48 horas para que huya", afirma.

Primero se desplazó a una región vecina, pero un encuentro con dos paramilitares le acabó de convencer a él y a su mujer de que no se encontraría a salvo hasta que saliera del país.

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