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Aporte de la ganadería capturando carbono, es mucho mayor que el perjuicio que provoca

Para Ernesto Viglizzo, investigador de gran prestigio internacional y líder estudioso del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Conicet de Argentina, el aporte que hace la ganadería mediante la captura de carbono del medio ambiente donde se práctica, es mucho mayor que el perjuicio que provoca.

A ese elemento debe dársele la trascendencia adecuada y no resignarse a los estudios actuales, pues los inventarios de gases de efecto invernadero hoy no reflejan adecuadamente el balance de carbono y esto se debe a que ponen mucho énfasis en las emisiones, y muy poco, a lo que se secuestra o captura, con lo cual nuestros patrones de secuestro quedan abiertos como un interrogante que todavía no tiene respuesta dentro de la economía.

"No nos podemos resignar a que cuenten solo una parte de la historia porque naturalmente eso nos pone en desventaja frente a los países muy ricos en áreas forestales que tienen mayor capacidad de captura o de almacenaje de carbono", agregó este galardonado investigador de manera virtual, en el marco del 38 Congreso Nacional de Ganaderos durante el conversatorio Una Ganadería para el cambio, la apuesta de la sostenibilidad.

Esta situación tiene incluso circunstancias desventajosas en el comercio exterior de un país. "No se puede olvidar que el balance de carbono se constituye en un factor fuerte en el comercio internacional de alimentos, incluso existe la tendencia en los países desarrollados a fijar penalizaciones a los países que tienen baja captura e incluso vocación deforestadora.

En su investigación - "Secuestro de carbono en tierras rurales ¿un eslabón perdido en los inventarios rurales? – resalta por qué Argentina es considerado carbono neutro. "Gracias al amplio desarrollo ganadero, a los cambios en el uso del suelo y a la producción anual de cereales y oleaginosas, este país ha logrado 'compensar' las mayores emisiones de Brasil, Paraguay y Uruguay, al punto que no dudan en calificarlo como carbono neutro".

Al referirse a dicho estudio dijo que, no se pueden olvidar las tierras de pastoreo en las que se incluye una cantidad de biomas que van desde sabanas en zonas más tropicales, hasta pasturas cultivadas, arbustizadas o invadidas por arbustos o directamente descertificadas como tenemos nosotros en La Patagonia, por ejemplo, pues ahí puede haber un aporte significativo al balance de carbono.

Explico que dicha situación tiene que ser considerada sobre todo en países que tienen un sector ganadero fuerte como base de su producción en la economía.

El estudioso llamó la atención en el sentido de la deforestación y advirtió que cuando se acaba un bosque, se está eliminando el principal capital de carbono que tiene un país.

"El bosque genera carbono en la biomasa área, también en la subterránea y en el propio suelo", advirtió.

De acuerdo con Viglizzo, al tumbar una hectárea de bosque lo que se hace es eliminar en pocos días, todo el capital de carbono que se acumuló durante muchos años, décadas o hasta siglos.

"Uno puede decir, remplazo el bosque por una pastura cultivada que esté bien manejada por ejemplo, con gramíneas carbono 4, brachiaria -como la hay en Colombia-.

De manera complementaria hacer asociaciones de una gramínea con leguminosas. "De esta manera está creando entonces, un bioma novel que comienza a fotosintetizar, a capturar y a almacenar carbono en la biomasa área, en las raíces y en el propio suelo", recalcó.

No obstante, nunca va a ser suficiente lo que secuestra o lo que captura para compensar todo el carbono perdido cuando se deforestó.

"No es igual la situación de Argentina, donde predominan las tierras de pastoreo ya que más del 80 % son zonas de pasturas y de pocas áreas dedicadas a bosques (solo el 7 %), a la de Colombia, Brasil o Paraguay, que son naciones con mucha tierra dedicada a bosques".

Algunos de estos países deforestan a niveles preocupantes hasta el punto de atraer la atención del mundo y a eso hay que prestarle atención.

El balance es positivo para Argentina de acuerdo con los estudios que hemos realizado, pero se torna brumoso cuando se observa la situación de Brasil y Paraguay que registran altas tasas de deforestación.

En cuanto a Colombia no tengo muchos datos, pero algunas estadísticas internacionales indican que también deforesta y aumenta sus respectivas tasas. No es que el gobierno lo esté permitiendo, sino que al parecer sucede de manera ilegal.

Recomendó a Colombia investigar y evaluar con precisión su situación deforestadora y no permitir que sea evaluado desde afuera o de otros países. "Esto incide de manera negativa en el comercio internacional de alimentos", dijo.

El doctorado de la Universidad de Lovaina reiteró que varios de sus estudios le han permitido constatar que, "los animales emiten metano, pero de manera simultánea, el aporte de la ganadería capturando carbono del ambiente, es mucho mayor que el perjuicio que provoca".

Por su parte, el presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, manifestó que el programa Ganadería Colombiana Sostenible (GCS) basado en la implementación de sistemas silvopastoriles intensivos (SSPi), ha permitido al país en la reciente década, la captura 1,5 millones de toneladas de carbono, y asimismo, su perspectiva es multiplicar dicha cifra en 3,5 veces más, hacia el año 2030 hasta llegar a las 4,9 millones de toneladas almacenadas.

Explicó que la creación de sistemas silvopastoriles (SSP), es la asociación de árboles, leucaena, botón de oro, y otras especies forrajeras, con el pastoreo.

La integración citada genera una relación mutua y beneficiosa, que mitiga el cambio climático e impacta positivamente el medio ambiente.

Dicho programa fue una iniciativa de Fedegán, gremio que logró reunir una alianza interinstitucional conformada por los siguientes organismos de nivel mundial: el Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF), el gobierno del Reino Unido, The Nature Conservancy (TNC), Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (CIPAV) y el Fondo para la Acción Ambiental (FA).

La alianza funciona hace una década y desde el 2009 cuenta con la debida supervisión del Banco Mundial (BM).

En la última década el programa GCS ha permitido la siembra de 3,6 millones de árboles a través precisamente de la implementación de sistemas silvopastoriles en el territorio colombiano", dijo el dirigente del gremio cúpula de la ganadería colombiana.

Ha sido implementado en 160.000 hectáreas de cinco regiones compuestas por 12 departamentos del territorio colombiano: Bajo Magdalena, Valle del Río Cesar, Boyacá, Santander, Ecorregión Cafetera y el Piedemonte del Orinoco.

En las citadas regiones los sistemas silvopastoriles ya hacen parte de 4.100 predios bovinos de 87 municipios.

Para el dirigente gremial, los SSPi se constituyen en una apuesta por el mejoramiento de la productividad y el respeto por la naturaleza.

Si una ganadería produce en esquema tradicional 794 litros de leche por hectárea al año, al implantarle Sistemas Silvopastoriles Intensivos, el efecto es que la producción se triplica hasta los 2.849 litros/ha/año, es decir, permite un incremento del 258,8 %.

De igual manera, se ha comprobado científicamente que mientras en el primer caso la carga animal es de 1,2 UGG por hectárea (Unidad de Gran Ganado), en una con SSPi, este indicador se multiplica por cinco veces ya que registra 5,2 UGG.

De manera simultánea la productividad forrajera tiende a ser mayor. Mientras en el esquema de silvopastoriles un predio podría producir 23.479 kilogramos de forraje verde por hectárea, en el esquema tradicional se logran 15.638 kg, es decir, 50 % menos", reiteró el dirigente de Fedegán, gremio que administra los recursos del Fondo Nacional del Ganado.

Dicha gama de beneficios proporciona una mayor riqueza nutricional en los subproductos originarios de proteína animal como son la carne de res y la leche de vaca.

Expertos indican que los SSPi aumentan el contenido de los ácidos grasos que contiene este alimento, que son el ácido oleico (C18:1) y linoleico (C18:2 y C18:3), que no es otra cosa que el Omega 3.

El consumo de carne de res que contiene Omega 3 es benéfico para la salud de las personas y específicamente regenera las neuronas y previene enfermedades cardiovasculares.

La carne de res colombiana es considerada incluso como carne ecológica porque durante su producción no usa fertilizantes químicos y los bovinos se crían con base en esquemas verdes naturales.

"Esta clase de producto es incluso premiado en los mercados internacionales con un precio superior hasta en 30 %", acotó Lafaurie Rivera.

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