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Biocombustibles, un motor a media marcha

Colombia se debate entre la incertidumbre de contar con reservas de combustibles para 6,5 años y la necesidad de encontrar alternativas duraderas y sostenibles.

El objetivo es garantizar el abastecimiento del creciente mercado automotor, pero que a la vez que se cumpla con el propósito de reducir notoriamente los efectos contaminantes de la gasolina y el diesel que utilizan los diversos equipos de transporte.

En ese sentido, Jorge BendeckOlivella, Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles, Fedebiocombustibles, quien pasa ahora a dirigir la Agencia Nacional de Hidrocarburos, dijo a elEconomista que, analizando la situación actual, ?la única locomotora agrícola que existe en Colombia es la de la caña y la de la palma, no hay otra?.

Al mismo tiempo, manifestó que la agroindustria de los biocombustibles asegura la paz en el campo y contribuye, sin duda, al desarrollo rural y a la seguridad alimentaria.

Pero a su juicio, el gobierno no ha tomado decisiones con respecto al aumento de mezcla de los biocombustibles por temor a que estas medidas puedan ser rechazadas por los transportadores de carga, que han sacado a relucir que los biocombustibles encarecen el diesel (ACPM).

El punto, dice Bendeck, es que Colombia no tiene el petróleo suficiente para garantizar su autosuficiencia en esa materia a largo plazo. Además, poca atención se le está prestando al cuidado del medio ambiente.

"Los señores del transporte se olvidan que existe una segunda Colombia que representa 90% del país y está encontrando esperanza a través de los biocombustibles. El gobierno no ha querido darnos línea porque si los inversionistas supieran, con seguridad, que en 2015 subimos la mezcla a 15% y en 2020 al 20%, nada frenaría la llegada de más inversión", apuntó.

El dirigente gremial se remontó a la historia y recordó que la iniciativa de los biocombustibles partió de un grupo de colombianos que encontró el momento adecuado para desarrollar y presentar una idea que adoptó el Congreso de la República. Es decir que la primera Ley del biocombustible, la del etanol, es de origen parlamentario.

BendeckOlivella expuso que el Congreso de la República aceptó el reto de expedir esa ley por tres razones: la primera, para reducir la dependencia de los hidrocarburos, dado que en Colombia la relación entre reservas y producción era de 6.5 años, la autosuficiencia petrolífera aguantaba para ese tiempo y "nosotros consideramos, en ese momento, que la única forma de darle seguridad al suministro de energía a través de los combustibles líquidos era diversificando esta canasta".

La segunda razón es que las ciudades colombianas eran grises y se hablaba de los buses chimenea que lanzaban a la atmósfera el contenido de azufre que tenían los combustibles, de 2.500 a 5.000 partes por millón, con graves consecuencias para la salud.

"La tercera razón, con un peso de 99%, es la paz, justificación que el Congreso entendió porque se trataba de darle a la gente, a los jóvenes, una tercera alternativa distinta a la coca o la guerra", estimó BendeckOlivella, insistiendo en que se trataba de una opción donde la gente podía producir en paz y con seguridad social, y el Congreso aceptó esta razón.

En su análisis, Bendeck explicó que en Brasil de las 7 millones de hectáreas que hay disponibles para la agricultura, 5 millones están dedicadas a producir etanol y por es por ello que ese país se ha convertido en gran productor de 8 de los 10 alimentos básicos.

"Hoy en día, la mezcla del etanol con gasolina en Brasil es de 52%, demostrando que ha sido una política de Estado sostenida en los últimos 40 años", puntualizó.

Para el caso colombiano, indicó que en la cadena agroindustrial de los biocombustibles hay 360.000 empleos, porque las materias primas agrícolas, que son la palma y la caña representan 90% de esta industria y el restante 10%, las refinerías.

"Se trata de una verdadera agroindustria. Si se suman esos 360.000 trabajadores en la cadena y se multiplican por 4, nos da un millón de personas que derivan su sustento de esta actividad", concluyó el experto.

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Rafael Guzmán parra
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Sin duda que la única opción para mejorar las emisiones contaminantes, es utilizar inicialmente aditivando gasolinas. Lo mejor será usar etanol directo como carburante : E-100 o E-96.

Necesario impulsar la industria colombiana actual, así como buscar recursos del banco mundial para financiar a los nuevos inversionistas.

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