Economía

Deudas públicas de Colombia y Brasil no dan margen para estímulos fiscales

  • solo cabe esperar que, en el caso de Colombia, la relación Deuda Bruta del Gobierno Central / PIB continúe creciendo hasta llegar a un 54% hacia 2022.
La deuda externa colombiana pudiera subir a niveles de 54% hacia 2022, advierte Anif.

La línea argumentativa de la llamada Teoría Monetaria Moderna ha venido tomando ribetes de tipo fiscal y desde el punto de vista del endeudamiento hay una interesante coincidencia entre Colombia y Brasil.

En efecto, figuras asociadas con la ortodoxia fiscal (como Blanchard y Summers) argumentan que el estancamiento secular de Estados Unidos podría beneficiarse también de políticas fiscales más relajadas.

Ello, en razón a que si el crecimiento de la economía en términos reales supera la tasa de interés nominal (como ha venido ocurriendo), entonces la dinámica de la deuda sería tal que la relación Deuda Pública / PIB podría descender en el mediano plazo.

Sin embargo, señala un análisis de Anif es útil hacer referencia explícita a la situación fiscal radicalmente diferente que enfrentarían países que no cuentan con los beneficios del señoraje global del dólar.

Por ejemplo, ni Brasil ni Colombia han tenido una situación siquiera cercana a la temperatura ideal (goldilocks) para la deuda pública, lo cual evidencia que no existe espacio para dar mayores estímulos fiscales y continuar escalando la deuda pública.

De hecho, dado que la tasa de interés ha venido superando el crecimiento del PIB-real (y más precisamente supera la tasa a la cual crece el recaudo anualmente), entonces solo cabe esperar que, en el caso de Colombia, la relación Deuda Bruta del Gobierno Central / PIB continúe creciendo hasta llegar a un 54% hacia 2022, frente al 50% observado en 2018.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.