Economía

Comienza Expoartesanías con la presencia de Marruecos como país invitado

Cuando hablamos de artesanías no solo hablamos de un objeto, de una cosa o de un adorno. Lo que hacemos es, sobre todo, contar una historia: de un territorio, de sus materias primas, de la biografía de unas técnicas, el cúmulo de unos saberes que hicieron posible crear una pieza única. Por eso, cuando se habla de Expoartesanías también se está frente a la narración de unos procesos que hacen posible que, 29 años después, se haya consolidado como una de las ferias artesanales más importante del continente y comience a ser un referente en el mercado global.

Esta edición de Expoartesanías, que se llevará a cabo del 4 al 17 de diciembre en Corferias, es el resultado de un trabajo constante y de unas asimilaciones sociales, políticas y económicas sobre la actividad artesanal en Colombia.

Así, la primera semilla de esta robusta floresta que es hoy la feria, fue sembrada en 1964 cuando se creó Artesanías de Colombia. Esto fue un hito que marcó un cambio en la percepción que el colombiano promedio y los empresarios tenían del mundo artesanal. Hasta ese momento, el trabajo artesano se veía como una curiosidad pintoresca. Pero, a partir de 1964, Artesanías de Colombia comenzó a trabajar para romper ese estereotipo y repensarlo desde perspectivas artísticas y comerciales capaces de impactar en el mercado colombiano.

En 1991, y como una estrategia para crear una plataforma de comercialización que beneficiara al sector artesanal del país, se gestó la primera edición de Expoartesanías mediante la alianza estratégica de Artesanías de Colombia y Corferias. Esta unión significó el encuentro de dos socios que podían aportar diferentes aristas que, unidas y articuladas, generaban un mismo esfuerzo colosal.

Corferias ha brindado desde entonces su experticia administrativa y financiera, que impulsa el desarrollo industrial, social, cultural y comercial, además del espacio físico. Por su parte,

Artesanías de Colombia ha creado el concepto de la feria y se ha encargado de la curaduría y de la selección de la muestra.

Por eso, la inauguración de Expoartesanías en 1991 significó una revolución en la manera de entender, visualizar y comercializar el trabajo artesanal del país. Porque, mediante un espacio y una gestión, los artesanos podían tener un canal de venta y comercialización directa de sus productos, que convertían sus talleres, empresas y emprendimientos en alternativas reales de vida.

Para poder generar estas sinergias y estas dinámicas, se hizo un trabajo de recorrer lugares incomunicados del país para tener en 1991 una muestra artesanal variada, auténtica y novedosa. Pero, sobre todo, para romper con el aislamiento de comunidades o pueblos que no podían mostrar su trabajo al mundo.

También la integración de estos artesanos pasó por el proceso de creación de un discurso que las convirtió en parte del ADN colombiano. Así, se comenzó a hablar de estas piezas como "nuestra cultura", "nuestra identidad" y "nuestra diversidad", al tiempo que se acogían a las comunidades indígenas como creadoras de saberes ancestrales que debían ser preservados a toda costa. Un lenguaje novedoso que haría eco de los postulados políticos y culturales que la Constitución de 1991 instauró en Colombia.

Si bien de 1991 a 1996 no existió un registro estadístico de la feria, a partir de 1997 Expoartesanías demostraría que su solidez y réditos son unas de sus cualidades más apreciables. En 1997, se concretaron 2.536.408 ventas en once días de feria. Tendencia que se mantendría (y se superaría a sí misma) en la edición de 1998 en la que, en un mismo periodo de tiempo, se realizaron 2.641.300 ventas.

Ante el crecimiento exponencial de la feria (que conllevó a un aumento de los visitantes), en 1999 se pensó un nuevo esquema de trabajo que ayudara a renovar a Expoartesanías. Para esto, se agruparon 26 líneas de productos en lo conceptos: espacios interiores y exteriores, ambientes-temas o estilos, oficios-técnicas o materiales. Además, en este mismo año se creó la Unidad de Diseño.

La feria tuvo un crecimiento constante y, en 2006, mismo año en que se inauguró el Pabellón de Expositores Internacionales, para conocer del arte artesanal de otras latitudes y geografías, se alcanzó la cifra récord de $10.050.272.000. Misma que sería batida un año después, en 2007, al llegar a $11.435.124.00.

Pero no solo se creció en ventas y utilidades, sino que el impacto de Expoartesanías sobre la industria artesanal colombiana también aumentó. Para 2009, la cobertura de expositores nacionales abarcaba el 100% del territorio colombiano. De este modo, la feria se convirtió en vitrina número uno para los productos nacionales de todas las regiones (Amazónica, Andina, Caribe, Orinoquía y Pacífica). Sin embargo, el impacto no paró allí, pues en este mismo año el evento se posicionó como el más importante del sector en el continente al tener participantes de doce países diferentes.

Los años de 2011 a 2014 fueron de transformación y renovación. Se aumentaron las Ruedas de Negocios, se vincularon grandes patrocinadores como Ecopetrol, y durante esos cuatro años hubo un promedio en ventas totales de $12 mil millones de pesos, lo que significan ventas diarias por $90 millones. En 2018, Expoartesanías alcanzó la cifra histórica de ventas de $15.974.239.936. La Medalla a la Maestría Artesanal se creó en 1978 y se entregó por primera vez en la feria de 2017.

Hoy en día, la feria tiene ocho pabellones, un cambio considerable si se tiene en cuenta que inició modestamente con solo dos. Sin lugar a dudas, Expoartesanías ha sido el escenario de la materialización de todo tipo de anhelos como sociedad. En su momento fue bandera de la diversidad cultural; después, tomó las banderas de la paz y la convivencia; y hoy en día representa una nueva plataforma para hablar sobre industrias creativas en el país.

Este año, Expoartesanías promete ser más importante y exitosa que nunca. Los visitantes podrán disfrutar del trabajo artesanal de 870 expositores nacionales e internacionales. Bajo el concepto 'Hechas para vivirlas', se celebrarán artesanías porque son la mezcla perfecta entre la tradición, las exploraciones propias, el diseño, la utilidad y la innovación. Las artesanías son creatividad y más que ser piezas de arte hechas a mano para ser contempladas, están hechas para lucirlas, para sorprender, para hacer propio un espacio, para vestirlas, para demostrar orgullo, para divertir. Las artesanías están hechas para vivirlas.

Además, para esta versión, Expoartesanías tendrá como país invitado al Reino de Marruecos que celebra 40 años de excelentes relaciones diplomáticas con Colombia. El país africano tendrá un pabellón de 1.200 mt2 en donde se hará una réplica de las tradicionales medinas, las zonas más antiguas de las ciudades árabes que se caracterizan por sus calles coloridas y estrechos callejones donde siempre hay una plaza principal. En este espacio, que estará lleno de la magia al mejor estilo de las mil y una noches, además de la artesanía tradicional marroquí, que incluye juegos de té, textiles y piezas de cobre, tendrá una muestra gastronómica, artística y cultural.

Estas son algunas de la incontables novedades y experiencias que los visitantes podrán disfrutar este año de Expoartesanías, una feria que nunca deja de hacer historia.

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