Economía

Flores colombianas con denominación de origen se imponen en San Valentín

La industria floricultora colombiana ha logrado su propio espacio privilegiado en el mercado internacional gracias a un esfuerzo sostenido que incrementa los niveles de comercialización año tras año y que para 2020 proyecta la venta de cerca de 1.500 millones de dólares a través de la exportación de 600 millones de tallos de 1.600 variedades de flores.

De acuerdo con Asocolflores, la celebración de San Valentín representa el 15% de las ventas anuales y aunque Estados Unidos figura desde siempre como el mayor comprador, el mercado se ha extendido a países de Europa y Asia, como el Reino Unido y Japón.

Sin embargo, hay tres tipos de flores colombianas que se destacan: las rosas, los claveles y los crisantemos. ¿La razón? Son únicas en el mundo y cuentan con declaración de Denominación de Origen que así lo certifica, cuyo titular es la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores - Asocolflores.

La denominación de origen es un signo distintivo o marca que identifica a un producto reconocido o famoso por tener una calidad o características específicas que se atribuyen exclusiva o especialmente a su procedencia geográfica, como por ejemplo, Café de Colombia.

Esos elementos determinan los atributos de las Rosas de Colombia, de los Crisantemos de Colombia y de los Claveles de Colombia, variedades únicas muy apetecidas en el mundo por su belleza y duración.

En nuestro país la entidad encargada de declarar la protección de una Denominación de Origen es la Superintendencia de Industria y Comercio, autoridad que se encarga administrar el sistema de propiedad industrial en el país, y que, en el caso de estas tres especies de flores, le otorgó el uso de este signo distintivo a Asocolflores; gremio que a su vez otorga el uso de la Denominación a los productores que cumplan con los requisitos.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.