Economía

En abril, Índice de precios de los alimentos de la FAO cayó por la Covid-19

En abril el índice de precios de los alimentos de la FAO registró un promedio de 165,5 puntos es decir 3,4 % menos que en marzo y el valor más bajo desde enero de 2019.

El descenso de abril supone la tercera caída mensual consecutiva del valor del índice y se atribuye en gran medida a varios efectos negativos de la COVID-19 en los mercados internacionales de alimentos.

A excepción de los cereales, que apenas disminuyó, todos los demás grupos que componen el índice general registraron importantes descensos intermensuales en abril.

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO registró un descenso de 3,6 % desde marzo, disminuyendo por segundo mes consecutivo y ubicándose ahora 8,8 % por debajo del valor registrado en el mismo mes del año pasado.

Las cotizaciones de la mantequilla, la leche desnatada en polvo y la leche entera en polvo registraron una caída de más del 10 % en abril, debido al aumento de las disponibilidades exportables y a la acumulación de reservas en un contexto de escasa demanda de importaciones.

Dado que la producción de leche en el hemisferio norte suele subir en esta época del año, la disminución de las ventas en los restaurantes y la menor demanda de los fabricantes de productos alimenticios también deprimieron los precios.

Por el contrario, las cotizaciones del queso repuntaron moderadamente a causa de los limitados suministros al contado procedentes de Oceanía, donde la producción experimenta una reducción estacional.

Entre tanto el índice de precios de la carne se situó en un promedio de 168,8 puntos en abril, esto es 2,7 % menos que en marzo, disminuyendo por cuarto mes consecutivo.

En abril, las cotizaciones internacionales de todos los tipos de carne representados en el índice registraron una caída, ya que la recuperación parcial de la demanda de importaciones, principalmente en China, fue insuficiente para compensar el desplome de las importaciones de otros países provocado por los continuos problemas económicos relacionados con la COVID-19, las dificultades logísticas y una caída pronunciada de la demanda del sector de servicios alimentarios a raíz del confinamiento.

Pese a la reducción en los niveles de elaboración de carne a medida que aumentaba la escasez de mano de obra, el brusco descenso de las ventas en los restaurantes dio lugar a que aumentaran las existencias y las disponibilidades exportables, lo que también deprimió las cotizaciones de la carne.

Por su parte, el índice de precios del azúcar de la FAO registró un promedio de 144,9 puntos en abril, es decir, 14,6 % menos que en marzo, lo que representa la segunda disminución mensual consecutiva. Este último descenso se debió principalmente al derrumbamiento de los precios internacionales del petróleo crudo.

La caída de los precios de la energía supone que las plantas azucareras emplean más caña de azúcar para la producción de azúcar que para la de etanol (un sustituto de la gasolina), por lo que aumentan las disponibilidades de azúcar para la exportación.

Además, la contracción de la demanda de azúcar derivada de las medidas de confinamiento impuestas en numerosos países para contener la propagación de la COVID-19 provocó una presión a la baja adicional sobre los precios mundiales del azúcar.

Entre tanto el índice de precios de los cereales de la FAO se situó en un promedio cercano a los 164,0 puntos en abril, valor levemente inferior al de marzo, pero 2,4 % por encima de su valor en abril de 2019.

Entre los principales cereales, los precios internacionales del trigo y el arroz subieron notablemente en abril, pero el valor general del índice de precios de los cereales de la FAO se mantuvo cerca del nivel alcanzado el mes anterior debido a un acusado descenso de las cotizaciones del maíz.

En promedio, los precios del trigo subieron un 2,5 % en el último mes como consecuencia de la fuerte demanda internacional ante noticias de un rápido agotamiento del cupo de exportación de la Federación de Rusia, que se aplicó a finales de marzo y no se prevé que pueda ajustarse hasta el final de la presente campaña de comercialización el 30 de junio.

La imposición de restricciones provisionales a la exportación y las dificultades logísticas de algunos proveedores favorecieron un incremento mensual del 7,2 % en los precios internacionales del arroz, aunque estos aumentos fueron limitados por el relajamiento y la eventual derogación de restricciones a la exportación, en particular en Viet Nam, hacia finales de mes.

Por el contrario, los precios internacionales del maíz descendieron por tercer mes consecutivo, haciendo retroceder el valor general del índice relativo a los cereales secundarios en un 10 % respecto del mes anterior. En un contexto de menor demanda de piensos y combustibles a base de etanol, las abundantes disponibilidades para la exportación, complementadas con las cosechas recién recogidas en América del Sur, siguieron ejerciendo una fuerte presión a la baja sobre los precios del maíz.

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