Economía

A abril, el sistema financiero colombiano registró pérdidas por $17,1 billones

Como consecuencia de la pandemia y de las medidas de alivio adoptadas por el gobierno, a abril el sistema financiero registró pérdidas por $17,1 billones, informó la Superintendencia Financiera.

Según el reporte los fondos de pensiones y cesantías fueron los más afectados, con una caída de $17,53 billones en sus rendimientos; seguido de los fondos administrados por sociedades fiduciarias con -$4,82 billones; y los fondos administrados por intermediarios de valores, con -1,69 billones. En conjunto los fondos administrados perdieron $24,05 billones.

Por su parte, las entidades financieras alcanzaron utilidades por $6,87 billones, de los cuales los establecimientos de crédito reportaron ganancias por $3,35 billones, las instituciones oficiales especiales $2,47 billones y las aseguradoras $577 mil millones.

Según la Superfinanciera para el caso de los establecimientos de crédito, la lectura de los resultados acumulados debe considerar tres efectos. En primer lugar, como consecuencia de la aplicación de los periodos de gracia y prórrogas, durante el mes de abril, los ingresos por intereses de cartera, que contribuyen positivamente dentro la utilidad, no fueron efectivamente recaudados. Estimaciones basadas en información de los beneficios otorgados, señalan que el volumen de intereses no recaudados en abril ascendió a $1.96 billones, cifra que impacta paulatinamente las utilidades, en la medida que se va reconociendo su riesgo de no recuperación.

En segundo lugar, al mes de abril, el 31.1% de la cartera de créditos contaba con alguna medida de prórroga o periodo de gracia, que de acuerdo con las condiciones señaladas en la Circular Externa 007 de 2020 no se permite la modificación de la calificación de los deudores, lo que implicó que, en este periodo no se presentaran rodamientos en este segmento y por tanto, no se generara un gasto obligatorio en provisiones. No obstante, 16 de los establecimientos de crédito han creado provisiones globales, con el propósito de anticipar una porción importante del probable deterioro sobre la cartera con periodos de gracia, que ascienden a la suma de $702.7 mil millones. Para el 69,9% restante, es decir, la cartera que no fue objeto de ajustes, se generó el gasto de provisiones correspondiente a su deterioro natural bajo las condiciones prudenciales ordinarias.

En tercer lugar, a partir del 17 de marzo, reconociendo la finalidad de su constitución, se autorizó a las entidades bajo ciertos requisitos la desacumulación de las provisiones contracíclica y general. Lo anterior como un mecanismo para mitigar los efectos de la implementación de las medidas encaminadas a que los deudores pudieran hacer un manejo ordenado de sus créditos durante esta coyuntura, conforme las instrucciones contenidas en las Circulares Externas 007 y 014 de 2020. En el mes de abril, 4 entidades hicieron uso parcial de la provisión contracíclica y general, con promedio individual de uso del 19.68%. Se espera que en el transcurso del 2020 se continúe con la fase de desacumulación por parte de las entidades financieras, dentro de un programa de uso de protección de la solvencia exigido por la Superintendencia.

El portafolio de inversiones del sistema financiero registró $854.8 billones. El incremento anual fue de $69.5 billones, explicado principalmente por el mayor saldo de los instrumentos de patrimonio de emisores extranjeros, derivados de negociación, así como por títulos de tesorería TES, que aumentaron en $35.2 billones, $30.7 billones y $15.9 billones, respectivamente. El portafolio de inversiones de los recursos de terceros administrados representó el 59.1% del total de inversiones del sector financiero.

El saldo total de la cartera bruta ascendió a $530.3 billones con lo cual el indicador de profundización, medido como la relación de cartera bruta a PIB, fue 49.5%. Ante una menor dinámica de la actividad económica en el mes de abril, los EC mantuvieron la oferta de crédito a empresas y hogares, que aunque mostró un menor dinamismo asociado, en buena parte, a la menor demanda en algunos segmentos, alcanzó a registrar un total de desembolsos de cartera de $26.3 billones, cifra inferior en $4.7 billones la registrada en abril de 2019 ($31.1 billones).

En términos agregados, la cartera de crédito registró una variación real anual de 7.8%, lo que representa un incremento de $3.2 billones frente a marzo. En particular, se resalta que la cartera comercial aumentó en el mes $5.7 billones, equivalente a una variación real anual de 8%, superando los crecimientos registrados durante 2019 y la primera parte de 2020. Lo anterior se explica por los desembolsos realizados al segmento corporativo equivalentes a $4.9 billones. Las carteras de consumo y vivienda registraron una variación real anual de 9% y 5.9%, respectivamente, menor a la que venían exhibiendo durante el primer trimestre del año. Por su parte, la cartera de microcrédito experimentó una variación real anual de -0.1% hasta alcanzar los $13.1 billones.

La cartera al día (incluida aquella que registra hasta 30 días de mora) ascendió a $507.4 billones, lo que equivale a un aumento de $3.1 billones respecto al mes anterior y a un crecimiento real anual de 8.4%. Su participación en la cartera total fue 95.7%. Al igual que en el caso de las utilidades, la implementación de los periodos de gracia tuvo un impacto en la cartera al día reportada a abril, dado que no sólo se contuvo su deterioro, sino que también introdujo un efecto positivo, al incorporar el saldo de los deudores que al 29 de febrero tenían una mora entre 30-60 días.

Vale la pena mencionar que los periodos de gracia y prórrogas en las cuotas de pago, como mecanismos para mitigar el choque instantáneo en el hábito de pago de los consumidores financieros, al mes de abril cobijaron a 7.73 millones de clientes, correspondientes a 9.75 millones de créditos con saldo de cartera total de $157.69 billones. Esto equivale al 31.1% de la cartera bruta total y un 35.4% de los deudores. La aplicación de estas medidas fue diferencial y por la naturaleza de las operaciones cobijó a los portafolios de hogares en las modalidades de vivienda y consumo en un 50.6% y 38% del saldo, respectivamente, mientras que los portafolios orientados a empresas y microempresas, a través de la cartera comercial y microcrédito fue de 21.4% y 25.1%, en cada caso, por cuanto el análisis y aplicación de las medidas es individualizado, y por ende menos masivo y estandarizado.

En abril la cartera vencida (cartera con mora superior a 30 días) registró un saldo de $22.9 billones, equivalente a una variación real anual de -4.95%. El valor del indicador reconoce simultáneamente tres efectos: la contención del deterioro por la aplicación de los periodos de gracia, la inclusión de los deudores que al 29 de febrero presentaban una mora entre 30-60 días en el programa de beneficios, y el deterioro natural del saldo total de cartera de créditos sobre los cuales no se aplicó ninguna medida de congelamiento o periodo de gracia, el cual se recalca es cercano al 69% aproximadamente.

Como resultado del fortalecimiento prudencial, el sistema financiero está mejor preparado para hacer frente a los choques de la pandemia. No obstante, la mayor resiliencia relativa está condicionada con el tiempo y la permanencia de los efectos económicos derivados de la emergencia sanitaria del COVID-19 y de los mecanismos para evitar su propagación. Por este motivo, cobra relevancia analizar desde una perspectiva comparada los canales de afectación particulares por tipo de industrias y elementos comunes con los sistemas financieros de otras economías.

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