Economía

Economía se recupera en medio de alta incertidumbre: BBVA Research

La economía viene transitando gradualmente por un proceso de recuperación que empezó en mayo. De hecho, en abril se dio la contracción más fuerte de la actividad (-20,1% anual), con mejoras graduales de la dinámica económica en mayo (-16,2%) y junio (-11,1%), a juzgar por sus menores tasas de caída interanual y también por el comportamiento inter-mensual, señala un análisis realizado por Mauricio Hernández Monsalve, economista de BBVA Research.

De acuerdo con lo expuesto por el profesional, mientras que la producción de abril cayó 15,3% frente a marzo, en mayo (+5,3%) y en junio (+5,5%), frente al mes inmediatamente anterior, se dieron crecimientos. Esta recuperación fue impulsada principalmente por minería, industria, construcción y comercio. Al contrario, el sector de entretenimiento mantuvo caídas elevadas y similares durante todo el trimestre.

Hacia delante, el BBVA Research espera que se mantenga una recuperación con gradualidad. El repunte económico estará liderado por la apertura más extendida de los sectores económicos, el retorno de algunas personas a la ocupación en el mercado laboral y la recuperación de la producción y los precios de los productos básicos con elevada vocación exportadora (petróleo, especialmente).

Pero, la gradualidad de este repunte se debe a las cuarentenas localizadas en ciudades y barrios, que mantendrán el choque de oferta vigente, y a la menor capacidad de compra de los hogares, debido al deterioro del mercado laboral que se mantendrá por un buen tiempo sin regresar a sus niveles previos.

En total, el BBVA Research prevé que en 2020 el PIB se contraiga un 7,5%. Luego, en 2021, hay una expectativa de crecimiento del 5,5%.

El choque económico del segundo trimestre fue explicado tanto por la oferta como por la demanda. Del lado de la oferta se debió al cierre que tuvieron muchos negocios, debido a las restricciones de movilidad y al confinamiento preventivo. Con este cierre, se imposibilitó la producción de muchos sectores que requieren la presencialidad para su actividad.

Del lado de la demanda, el impacto negativo provino de dos vías. En un primer momento, por la restricción de movilidad de compra de los hogares (de productos no esenciales, principalmente), las dificultades para llevar a cabo las actividades de comercio exterior y por el cierre de empresas que generaban comercio (capacidad de compra) a su alrededor. Y, en un segundo momento, por el choque de ingresos de las familias y las empresas, pues vieron reducidos sus ingresos y ventas y, como resultado, se disminuyó la masa salarial y el empleo en el país.

Este último efecto fue paliado a través de los subsidios del gobierno a los hogares más vulnerables y a la nómina de las empresas con afectaciones en ventas. Adicionalmente, los principales socios comerciales del país también redujeron su demanda por productos colombianos.

En total, es difícil separar los efectos provenientes de oferta y de demanda y, más aún, tener una conclusión sobre la primacía de alguno de ellos. Si bien, la desacumulación de inventarios que se dio tanto en el primer trimestre como en el segundo trimestre sugiere que pudo haber sido más fuerte el choque de oferta.

El choque conjunto de oferta y demanda determinó, para el segundo trimestre de 2020, la caída del PIB más profunda desde que se tiene un registro plenamente comparable (2005) y desde que existen cálculos empalmados (1977).

En el lado de la oferta de productos, el comportamiento negativo se extendió a casi todos los grandes sectores económicos (excepto a tres: agropecuario, inmobiliario y financiero). Entre los sectores que cayeron, las variaciones negativas más fuertes fueron de las actividades de arte y entretenimiento (-37,1% anual) y del Gran comercio (que incluye comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida, -34,3%). Dentro de este último sector, la actividad de alojamiento y servicios de comida cayó 66,6% interanual.

No obstante, los sectores de arte y entretenimiento y de alojamiento y servicios de comida solo pesan conjuntamente el 4,7% del PIB y, por lo tanto, pese a su significativa reducción, no fueron las ramas productivas que más explicaron la caída del total del valor agregado de la economía.

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