Economía

A septiembre, activos del sistema financiero crecieron 6,5%, según Superfinanciera

Al cierre de septiembre, los activos del sistema financiero totalizaron $2,164.2 billones, con lo cual el crecimiento real anual se situó en 6.5%, según reportó la Superintendencia Financiera.

Los activos crecieron $23.6 billones frente al mes anterior, como resultado del incremento en $14.5 billones en el portafolio de inversiones y $4.2 billones en operaciones del mercado monetario. Los activos de las entidades vigiladas ascendieron a $1,050.4 billones y los recursos de terceros, incluyendo activos en custodia, a $1,113.8 billones. Los fondos administrados por las sociedades fiduciarias registraron $724.3 billones, de los cuales $207.6 billones correspondieron a custodia. La relación de activos totales a PIB fue 214.6%.

Las inversiones en el mercado de capitales alcanzaron los $921.2 billones. El incremento anual de $71.9 billones se explica principalmente por el mayor saldo de los instrumentos de patrimonio de emisores extranjeros, títulos de tesorería TES, así como por instrumentos de deuda de emisores nacionales, que aumentaron en $42.3 billones, $22.4 billones y $7.2 billones, respectivamente. El portafolio de inversiones de los recursos de terceros administrados representó el 62.2% del total de inversiones del sector financiero.

En septiembre se observó una leve disminución en los commodities, la renta fija y la renta variable global debido a los rebrotes de Covid-19 en Europa y a la incertidumbre electoral en Estados Unidos; en contraste, la renta fija local mantuvo valorizaciones en la parte corta y media por el buen comportamiento del mercado laboral y la confianza del consumidor. Los fideicomitentes de negocios administrados por las sociedades fiduciarias registraron rendimientos acumulados de $5.1 billones, cifra mayor a la del mes anterior ($4.2 billones).

Los inversionistas de los 191 fondos de inversión colectiva (FIC) administrados por las sociedades fiduciarias, las sociedades comisionistas de bolsa de valores (SCBV) y las sociedades administradoras de inversión (SAI) presentaron una recuperación en el saldo de $204.9 miles de millones, debido principalmente a ganancias netas en la valoración de instrumentos de deuda.

Los inversionistas de los 92 fondos de capital privado (FCP) administrados por sociedades fiduciarias e intermediarios de valores tuvieron rendimientos acumulados por $428.2 mil millones. En el caso del ahorro de largo plazo administrado por los fondos de pensiones obligatorias, a los 16,899,772 de afiliados se les ha abonado en el último año a sus cuentas individuales rendimientos acumulados por $13.4 billones.

La reducción de utilidades frente al año anterior de algunas industrias del sector financiero es el reflejo del impacto de la emergencia sanitaria en sus actividades. Al cierre de septiembre, los establecimientos de crédito (EC) alcanzaron resultados acumulados por $5.2 billones, cifra inferior en un 48.4% ($4.9 billones menos) frente a 2019 y superior en $574.6 mil millones respecto al mes inmediatamente anterior. La industria aseguradora registró $1.5 billones, lo que señala una reducción de 25.8% frente a 2019 y por su parte las sociedades administradoras de fondos de pensiones y cesantías $572.8 mil millones con una disminución del 39.3% frente a 2019.

El crecimiento de la cartera se sitúa en torno al promedio del quinquenio. En septiembre el saldo total de la cartera bruta ascendió a $524.3 billones, con lo que el indicador de profundización5 alcanzó el 51.8% del PIB. En términos reales el saldo de la cartera bruta continúa registrando una variación anual positiva de 4.2%, tasa inferior a la registrada el mes anterior (5.5%) y cercana a la media de los últimos 5 años (4%). La cartera comercial registró un crecimiento real de 5.6%6 , impulsada por los desembolsos al segmento corporativo equivalentes a $16.4 billones, no obstante, los prepagos moderaron el dinamismo en esta modalidad. Vivienda y consumo, continuaron desacelerándose al registrar variaciones reales anuales de 4.7% y 2%, respectivamente. La cartera de microcrédito mantiene su tendencia de contracción que ha venido exhibiendo desde 2008, a una tasa de 1.2%7 en septiembre.

Los desembolsos han reaccionado conforme se da la reactivación sectorial, al alcanzar $34.4 billones en septiembre. Es importante mencionar que durante el mes los desembolsos comenzaron a cerrar la brecha frente a los niveles observados en el mismo periodo de 2019 ($36 billones), lo que sugiere que los efectos adversos en oferta y demanda, aunque persisten, se han venido moderando conforme se acerca el cierre de año. En septiembre se registraron cerca de 1.6 millones de solicitudes de crédito, la tasa de aprobación en las empresas alcanza el 89.1% ($53.3 billones), mientras que, en las carteras masivas (consumo y vivienda) alcanza un 59.2% ($19.8 billones). En estos dos portafolios, la tasa de aprobación relativamente inferior frente a la reportada en las empresas coincide con la afectación del mercado laboral. Hacia adelante, conforme la incertidumbre en torno a la recuperación económica y del empleo se vaya diluyendo es de esperar que el ritmo de desembolsos recobre los niveles pre-pandemia.

Durante el segundo mes de aplicación del Programa de Apoyo a los Deudores (PAD) más colombianos lograron redefinir las condiciones de sus créditos. Al 30 de septiembre cerca de 1,009,709 deudores redefinieron sus créditos en el marco de este programa. Por monto, los principales segmentos objeto de esta estrategia han sido libre inversión ($3.4 billones), tarjeta de crédito ($3.2 billones), leasing financiero ($1.6 billones) y vivienda NO VIS ($1.1 billones), lo que confirma que predomina el análisis individual de la situación de los deudores. En el marco del PAD, y para esta misma fecha, el beneficio de recorte de tasas de interés fue de 182 puntos básicos (pb), la ampliación del plazo representó en promedio unos 21 meses y la duración de los nuevos periodos de gracia fue en promedio de 4 meses.

Aun cuando el buen hábito de pago sigue siendo el comportamiento predominante, existen deudores que no han logrado normalizar sus pagos y se observan presiones al alza de la vencida. De un lado, la cartera al día (aquella que registra mora menor o igual a 30 días) ascendió a $499.6 billones, un crecimiento real anual de 3.8% y un 95.5% del saldo total. De otro lado, la cartera vencida, es decir aquella con mora superior a 30 días alcanzó los $24.6 billones, equivalente a una variación real anual de 11.5%. En efecto, al cierre de septiembre de los periodos de gracia activos (12%) contemplados en las CE 007 y 014 de 2020, algunos deudores no pudieron reactivar su pago (si bien pudieran estar cubiertos en el marco del programa PAD). No obstante, la dinámica del recaudo se ha venido afianzando de manera positiva y revela que gran parte de la cartera que se acogió a periodos de gracia o redefiniciones ha retomado sus hábitos de pago. En efecto, durante la última semana de septiembre el recaudo como proporción de la cartera bruta de los establecimientos de crédito alcanzó un 6.71%, 9 superior al mínimo reportado en mayo (3.9%10)

La calidad por mora, medida como la proporción entre las carteras vencida11 y bruta, fue 4.7% para el total del portafolio. Con la finalización de la primera fase de medidas este indicador ha retornado a niveles pre-Covid (4.7% promedio 2019). Resulta natural que la finalización de los periodos de gracia se refleje en un al alza del indicador ante la dificultad de algunos deudores de seguir atendiendo sus obligaciones, no obstante, conforme lo sugieren las cifras de recaudo reportadas anteriormente hasta el momento esto no es un comportamiento generalizado. Por otra parte, hay que resaltar que el efecto de los castigos ha permanecido relativamente bajo, se espera que su impacto sobre las carteras masivas se acentúe en los próximos meses en la medida en que se logre estimar el nivel de afectación definitiva del mercado laboral y la consecuente incobrabilidad de algunas obligaciones.

Las mayores provisiones, 12 o deterioro bajo las NIIF, han venido reconociendo prospectivamente el riesgo potencial de los deudores. En septiembre, el crecimiento de las provisiones totales se aceleró hasta el 17.2%, alcanzando los $36.4 billones ($32.5 billones sin las provisiones generales adicionales a las que se refiere la CE 022 de 2020), de los cuales $6.4 billones correspondieron a la categoría A (de menor riesgo). En términos absolutos frente al mes de agosto el saldo de provisiones se incrementó en $1 billones. Del total de provisiones, $3.9 billones correspondieron a provisiones generales adicionales, efectuadas por 20 establecimientos de crédito. Por concepto de intereses causados no recaudados (ICNR) se acumularon $540.7 mil millones, comportamiento que está en línea con la dinámica de recaudo señalada atrás.

En consecuencia, el indicador de cobertura por mora, calculado como la relación entre el saldo de provisiones y la cartera vencida, fue 147.6%, es decir que, por cada peso de cartera vencida los EC tienen cerca de $1.48 para cubrirlo.

Frente a las provisiones contracíclicas, cuyo saldo alcanza $4 billones que corresponden $1.7 billones a comercial (41% del total) y $2.4 billones a consumo (59% del total), como proporción de las provisiones totales representan el 12.4% del total. Adicionalmente, el uso del mecanismo de desacumulación no ha sido generalizado en los supervisados.

Los recursos depositados por el público se mantienen dinámicos. Los depósitos y exigibilidades registraron en septiembre un saldo de $494.8 billones con una variación real anual de 12.9%. Por tipo de depósito, se observó un aumento mensual de $257.8 mil millones en el saldo de las cuentas de ahorros (0.1% mes) y un aumento de $645.6 mil millones en las cuentas corrientes (0.9% mes); las variaciones reales anuales fueron del orden de 22.6% y 25.2%, respectivamente. Por su parte, se observó una disminución de $2.7 billones en el saldo de los CDT. Las cuentas de ahorro cerraron el mes con un saldo de $234.9 billones, los CDT en $177.3 billones y las cuentas corrientes en $70.1 billones.

Con relación a la disminución en los CDT esta puede atribuirse, en buena medida, al retorno de los depositantes hacia las inversiones en productos como los FICs, comportamiento que confirma la mayor confianza de los usuarios en los instrumentos de inversión de mercado. De hecho, se presentó una leve recomposición entre agosto y septiembre, debido a que los recursos en CDT se han movido hacia vencimientos de 6 meses - superior a 18 meses (79.4% agosto y 80.2% septiembre), recuperando su tendencia pre-Covid (84.4% septiembre de 2019).

El saldo de los CDT con vencimiento superior a un año fue $107.9 billones, del cual $83.9 billones correspondieron a depósitos con plazo mayor a 18 meses, es decir, el 47.3% del total de CDT. La tenencia de CDT se distribuyó 72.1% en personas jurídicas y 27.9% personas naturales

Los establecimientos de crédito siguen fortaleciéndose patrimonialmente. El nivel de solvencia total13 se ubicó en 17.09%, cifra que superó en 8.09 pp14 el mínimo requerido (9%). La solvencia básica, compuesta por el capital con mayor capacidad para absorber pérdidas, llegó a 11.74%, excediendo en 7.24pp el mínimo requerido (4.5%). Esta mejora responde principalmente a dos factores: (i) los mayores niveles de patrimonio básico ordinario y patrimonio técnico, los cuales aumentaron en 3.6 billones y 8.0 billones en los últimos 4 meses y (ii) la convergencia anticipada a Basilea III de 10 entidades financieras, las cuales representan el 10.0% del patrimonio técnico de los establecimientos de crédito15. Estos 10 establecimientos presentaron un aumento frente a mayo16 en la solvencia total entre 0.2pp y 11.4pp.

Por tipo de entidad, los bancos registraron un nivel de solvencia total de 16.20% y solvencia básica de 10.71%, las corporaciones financieras presentaron niveles de capital regulatorio total y básico de 47.78% y 44.52%, respectivamente. A su vez, las compañías de financiamiento mostraron relaciones de 15.62% y 13.50%, en su orden. Por último, las cooperativas financieras cerraron el mes con una solvencia total de 27.04% y básica de 25.53%. En relación con las entidades que migraron al nuevo régimen, frente a mayo, el incremento promedio en solvencia total y básica en bancos fue de 3.5 y 3.4 pp y en las compañías de financiamiento de 3.9 y 3.7pp. Considerando la mejora en los indicadores de solvencia en algunas entidades por la convergencia a Basilea III, esto podría incentivar la oferta de crédito por parte de estas entidades, lo cual iría acompañado de una redefinición de su gestión de capital.

Las utilidades de los EC exhiben presiones a la baja. Los resultados acumulados al cierre de septiembre alcanzaron $5.2 billones, 66.5% de los cuales corresponden al margen bruto de intereses, 12.7% a los servicios financieros (incluyendo comisiones), 7% a las operaciones a plazo y 20.8% en inversiones (valoración y venta). Al respecto, se observa que los EC han disminuido la participación de las inversiones en el margen financiero bruto, al pasar de 22.1% en septiembre 2019 al 20.8% en igual periodo de 2020. Como se ha venido anticipando los mayores gastos en provisiones, la incertidumbre en la recuperación de algunos ingresos por intereses y el comportamiento de la oferta y demanda han ejercido un sesgo a la baja en las utilidades, dinámica que se espera continúe durante lo que resta del año y parte de 2021.

Los EC están en plena capacidad de atender sus necesidades de liquidez en el corto plazo. Al cierre de septiembre se registraron activos líquidos ajustados por riesgo de mercado que, en promedio, fueron cercanos a 2.1 veces los Requerimientos de Liquidez Netos (RLN) a 30 días

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