Economía

En 2021 la economía colombiana podría crecer 4,6%, según Asobancaria

Durante 2020 Colombia vivió una de las crisis económicas más severas en su historia. Su actividad productiva se habría contraído entre 6,8% y 7,2% a causa del débil desempeño del consumo privado, la inversión y el comercio exterior, según reporte de Asobancaria.

El mercado laboral exhibió un preocupante deterioro, con una tasa de desempleo que habría bordeado el 16% en 2020. Si bien para 2021 se prevé una recuperación (12,6% al final del año), sus niveles continuarían siendo superiores a los niveles prepandemia.

Sin embargo, oara 2021, se proyecta un crecimiento económico de 4,6% (con un rango de pronóstico entre 4,3% y 4,9%), impulsado por todos los componentes de la demanda. Entretanto, se estima un leve repunte de la inflación (2,6%), mientras que el déficit en cuenta corriente se ampliaría hacia niveles de 3,6% del PIB.

La expansión de la economía en 2021, impulsada por todos los sectores, no sería suficiente para alcanzar una recuperación completa del nivel de PIB alcanzado en 2019. Los modelos de consistencia macrofinanciera de Asobancaria hablan de que solo hacia el 2022 la actividad productiva superaría levemente los registros observados en el periodo pre-pandemia.

Aunque los riesgos macroeconómicos disminuirán gracias a la recuperación del mercado laboral, el anclaje de las expectativas de inflación y la política acomodaticia de la Fed, aspectos como el deterioro en la calidad de la cartera posterior al fin del programa de alivios a los deudores, la sostenibilidad fiscal, la segunda ola de la pandemia y la implementación del plan de vacunación harían parte del panorama de riesgos para 2021.

Resulta fundamental implementar reformas de carácter estructural en el frente fiscal, laboral, pensional y de competitividad, todas ellas necesarias para acelerar proceso de reactivación, mantener el grado de inversión y alcanzar un mayor crecimiento potencial.

Estos avances permitirán dinamizar la actividad productiva y recuperar los otrora niveles de crecimiento potencial en torno a 4,0% - 4,5%, tan necesarios para acotar las brechas economías y sociales que ha dejado esta pandemias, e incrementar de forma sostenida los niveles de crecimiento de la productividad multifactorial, niveles que, según el DANE, bordearon el -0,4% en el último lustro.

Como bien Asobancaria lo ha señalado en ediciones anteriores, Colombia presenta importantes desafíos en el ámbito laboral, fiscal y de competitividad, aspectos que, dado su impacto en los diferentes eslabones del sector productivo, de no abordarse prontamente podrían socavar el proceso de reactivación económica.

En efecto, aun cuando las métricas del mercado laboral han exhibido una importante recuperación en los últimos meses, se estima que la tasa de desempleo estructural permanecerá en dos dígitos durante 2021, evidenciando así las rigideces que enfrenta este mercado en Colombia. Por ello, Asobancaria ha venido señalando la necesidad de buscar fuentes de financiación alternativa a los costos laborales no salariales, establecer esquemas flexibles de contratación, reformular los lineamientos sobre estabilidad laboral reforzada y evaluar la posibilidad de adoptar esquemas de salario mínimos por regiones.

En materia de finanzas públicas, si bien se había plasmado en el MFMP de 2020 la necesidad de realizar una reforma fiscal, esta resulta más apremiante actualmente, considerando que, según los resultados de la más reciente reunión del CCRF, el déficit del GNC podría bordear el 8,9% del PIB en 2020 y 7,6% en 2021, debido a un menor recaudo tributario y a un mayor gasto público, mientras que la deuda se acercaría al 66% del PIB. Esto será fundamental para conservar el grado de inversión luego del compás de espera que las calificadoras de riesgo nos dieron en 2020.

En este sentido, resulta fundamental implementar una reforma que aumente de manera significativa los ingresos tributarios a través de estrategias como la reducción de las exclusiones, exenciones y tarifas diferenciales de IVA; la menor entrega de beneficios tributarios a personas y empresas y el aumento del recaudo con impuestos verdes. Sumado a lo anterior, se deberá mejorar la eficiencia del gasto público y asegurar la consecución de recursos de capital previstos en el MFMP 2020.

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