Economía

Situación económica deteriora índice de felicidad en Colombia, España, India y EE.UU.

  • A pesar de los innegables progresos económicos y sociales que registran las métricas tradicionales de bienestar, el indicador de felicidad ha permanecido inalterado respecto de sus valores diez años atrás.
La concentración de ingresos hace felices a muy pocos pero hace infelices a muchos.

Tras la crisis hipotecaria de 2008 se ha acentuado una preocupante paradoja global, conocida como la paradoja de Easterlin o índice de felicidad.

Se trata de las mediciones de satisfacción de vida (o de felicidad), que suelen basarse en encuestas de gran escala, no reflejan la misma magnitud de progreso social y económico que se observa a nivel de los indicadores duros, tales como el crecimiento del ingreso per-cápita, la expansión de la clase media y/o la disminución de la pobreza.

En efecto, países como Estados Unidos, España e India han observado un considerable deterioro en el indicador de felicidad del World Hapiness Report en los últimos diez años, a pesar de haber registrado incrementos en los ingresos-reales per-cápita de su población.

Colombia tampoco se salva de la paradoja de Easterlin.

Según análisis de Anif, a pesar de los innegables progresos económicos y sociales que registran las métricas tradicionales de bienestar, el indicador de felicidad ha permanecido inalterado respecto de sus valores diez años atrás.

Más aún, otras medidas de satisfacción-bienestar, como la evaluación del estado de ánimo que realiza la Gallup Poll, registran un considerable deterioro frente a 2008 (solo un 19% de los encuestados opinaba que las cosas estaban mejorando en mayo de 2019 vs. el 71% de una década atrás).

Posiblemente, la explicación a este fenómeno reposa en el malestar relativo que la mayor concentración de los ingresos, en Colombia y el resto del mundo, ha generado en el grueso de la población.

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