Mercados

Inversionistas buscan provecho de emisores riesgosos en Latinoamérica

(Bloomberg) -- Riesgosos Gobiernos y empresas latinoamericanos se han envalentonado y quieren probar los mercados internacionales de deuda ahora que inversionistas contemplan buscar nuevamente rendimientos.

Las ventas de la región han retrocedido después de que los mercados se congelaran para los emisores en marzo. Los costos de endeudamiento han bajado a niveles precovid para compañías altamente calificadas y los mercados de bonos están abiertos para prestatarios soberanos y corporativos con calificaciones más bajas a medida que los compradores buscan cada vez mejores retornos, dijo Lisandro Miguens, director de mercados de capital de deuda de América Latina en JPMorgan Chase & Co.

Pese a una congelación de seis semanas, los emisores de la región vendieron US$87.700 millones en bonos en dólares hasta fines de junio, en comparación con US$54.100 millones para el mismo período del año anterior, dijo Miguens. Un puñado de créditos ya ha vendido deuda este mes, incluido el gigante brasileño de mineral de hierro Vale SA, la empresa colombiana de servicios públicos Empresas de Medellín ESP, y el Gobierno de El Salvador.

"Todavía estamos en un mundo que busca rendimientos independientemente de la calificación de un emisor. Si el mercado cree que hay una historia que contar al alza, está abierto para nombres bajo beta alto, mientras que al comienzo de la reapertura era beta bajo", dijo en una entrevista telefónica. "En este momento, la búsqueda de rendimientos y retornos ha vuelto".

El banco fue el principal suscriptor de ventas de bonos de América Latina en el primer semestre de este año, según un recuento compilado por Bloomberg. Miguens espera un total de cerca de US$140.000 millones en ventas para fines de 2020, dijo.

Resaltando su pronóstico, América Latina emitió más de US$4.500 millones en deuda externa en la última semana. Vale aprovechó los mercados por primera vez en tres años, pidiendo un préstamo de US$1.500 millones. Además, pese a estar clasificado seis niveles por debajo del grado de inversión, El Salvador vendió US$1.000 millones en deuda soberana, aunque pagó el cupón más alto entre las naciones en desarrollo este año.

Es probable que los Gobiernos sigan regresando a los mercados de capitales en la segunda mitad del año, incluso aquellos que vendieron deuda en el primer semestre, para recaudar fondos nuevos para hacer frente a la pandemia de covid-19, dijo Miguens. América Latina ahora tiene más de 3,1 millones de casos. La región también ha reportado más de 135.000 muertes, una cuarta parte del total mundial.

Entretanto, las empresas buscarán préstamos para pagar las líneas de crédito rotativo que utilizaron para cubrir los costos a medida que los Gobiernos cerraban las economías por la propagación del virus. Las empresas tienen alrededor de US$50.000 millones en dichos instrumentos, que la mayoría ha utilizado, dijo Miguens.

"La política financiera correcta es pagarlos mediante el aumento de capital a largo plazo en los mercados de capitales y mantener las líneas de crédito rotativo disponibles", dijo. "Mi consejo para todos es que deberían aprovechar el mercado cuanto antes".

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.