Sociedad

La "bodeguita" del medio

  • Esta "bodeguita del medio" está sumiendo a Colombia en una verdadera histeria informativa, al punto que el máximo jefe de comunicaciones del Palacio de Nariño y una reconocida periodista se han enfrascado en una inédita y grotesca polémica.
Los medios, redes y opinión pública en Colombia se encuentran hoy sumergidos en una profunda controversia.

Una delicada tendencia informativa, y ¿por qué no? desinformativa, está haciendo carrera en Colombia, particularmente durante los dos últimos años. Además, está ligada estrechamente al desenvolvimiento socioeconómico y político del país, sin descuidar ninguna de sus variables, es decir, gobierno, elecciones, opinión, oposición, aspiración o ejercicio de cargos públicos.

Su primera gran aparición fue exactamente en febrero de 2018, justo en pleno fervor de las elecciones presidenciales que a la postre llevaron a Iván Duque al cargo de primer mandatario de la Nación.

En ese momento, el profesor Rodolfo Correa denunció en un informativo de Cosmovisión desde Medellín que: "tengo informaciones sólidas de que Gustavo Petro tiene una bodega en Bogotá con 300 community managers haciéndole campaña todo el día, utilizando trolls y perfiles falsos en internet".

Y, precisamente, dos años después, una amplia denuncia informativa de La Liga Contra el Silencio, una alianza de comunicadores y medios que combate la censura en Colombia, divulga un fuerte informe bajo el título "En las entrañas de una 'bodeguita' uribista", en la que devela la conformación de un nada despreciable grupo de notables comunicadores, asesores y seguidores del gobierno dedicado a toda una estrategia digital en favor de los intereses del gobierno y sus más férreos defensores desde el partido Centro Democrático, así como al desprestigio, particularmente de periodistas y medios informativos.

Por ello, no extraña encontrar en el informe de La Liga nombres de medios tan influyentes como W Radio, Semana, Noticias Uno, o de periodistas líderes ante la opinión pública como Julio Sánchez Cristo, Daniel Coronell o Vicky Dávila. Además, figura también el del expresidente Juan Manuel Santos.

Ambas, "la bodega" y "la bodeguita", desde orillas diametralmente opuestas estarían defendiendo con tácticas digitales, enfocadas en redes sociales y medios de comunicación, antagónicas posiciones desde la izquierda hasta la derecha, incluso con ingredientes de extremas.

Peligroso coctel. No como aquellos inofensivos que se preparan en la ya casi octogenaria Bodeguita del Medio, fundada en La Habana por allá en 1942 y que, sorprendentemente, sobrevive a la revolución cubana, curiosamente, gracias al capitalismo que se anima y al que se le permite a visitar la isla y gastarse algún dinero en el emblemático sitio.

Insisto, coctel peligroso, porque el objetivo de las famosas bodegas es el medio colombiano visto como un todo en sus frentes estructurales como lo son: la política, la economía, los medios de comunicación y la convivencia de la misma sociedad, a la que se mantiene con los nervios de punta con cada accionar de los frentes en conflicto, y que, dicho sea de paso, cada vez más se expresa con más radicalismo.

Esta "bodeguita del medio" está sumiendo a Colombia en una verdadera histeria informativa, al punto que el máximo jefe de comunicaciones del Palacio de Nariño y una reconocida periodista se han enfrascado en una inédita y grotesca polémica a través de un medio digital, discusión que, si bien es por un tema ajeno a los temas que inspiran esta columna, deja muy claro a que niveles se está llegando en defensa de ideas e intereses, cualquiera sea su tendencia.

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