Sociedad

Gracias 2020: el covid deja una lección de humanidad solidaria

  • La solidaridad y la empatía fueron clave para entender las necesidades del otro y emprender acciones de apoyo para los más vulnerables.
  • Así como la pandemia impactó negativamente a millones de negocios en el planeta, las empresas fundamentadas en tecnología como ecommerce, elearning y streaming, entre otras, crecieron significativamente.
Médicos y personal hospitalario han sido claves en semejante pandemia global, millones de gracias.

Por Lourdes Molina Navarro (*) Especial para El Economista

Gracias 2020 por la humanidad que despertaste, porque hiciste que de verdad nos doliera ser vulnerables, que nos importara el otro, el de al lado, el propio y el lejano.

Gracias por la fortaleza, la capacidad de adaptarnos y cambiar los entornos para soportar el encierro pero especialmente por la solidaridad que incentivaste.

Sí 2020, no todo fue enfermedad, muerte y barbarie económica, el Covid-19 nos dejó muchas lecciones aprendidas que jamás olvidaremos y que seguro nos hicieron mejores personas y profesionales.

Este largo año nos enseñó que siempre habrá buenos y malos momentos pero que los principales valores y tesoros son la vida, la salud y la familia.

Aprendimos la importancia de ahorrar porque todo puede cambiar de un momento a otro y a identificar las oportunidades en momentos de crisis, de allí tanto emprendimiento nacido en la pandemia y el gran significado de la palabra ahora, presente y valoración.

Comprendimos, racionalizamos y ejecutamos nuevas formas de trabajar, de estudiar, de comprar, de comunicarnos y de compartir con los seres queridos, con los amigos entrañables y los compañeros de trabajo y llevaste a la máxima expresión el uso de la tecnología y la conectividad para mantenernos vigentes y activos.

Gracias 2020 porque nos dejaste bien claro que no podemos controlarlo todo, los grandes líderes del mundo lo vivieron en carne propia, tras la enseñanza de que lo único que sí depende de nosotros es nuestra actitud y la forma de reaccionar ante cualquier eventualidad y que solo la planeación y previsión de escenarios puede ayudarnos en circunstancias difíciles.

Cambió nuestro vínculo con los espacios urbanos por el temor al contagio, apreciamos infinitamente más la posibilidad de ver campo y respirar un mejor aire y ante el temor del empleo del transporte público, preferimos caminar, los vehículos privados, las motocicletas y rescatamos la bicicleta.

El consumidor cada vez fue más responsable, inclinándose por los alimentos más frescos y saludables, por volver a cocinar y por apoyar los emprendimientos de conocidos y amigos.

Solidaridad, empatía y liderazgo

La solidaridad y la empatía fueron clave para entender las necesidades del otro y emprender acciones de apoyo para los más vulnerables.

Hechos como los $650 millones que recaudaron los empleados del banco BBVA en Colombia que donaron un día de sueldo, y la entidad otro tanto para completar $1.300 millones destinados a la campaña 'Ayudar nos hace bien', La Alquería con 10 millones de vasos de leche, la Fundación Grupo Familia con 9.000 mercados, las empresas palmeras colombianas bajo el marco de la estrategia de solidaridad y el Fondo de Solidaridad Palmero de Fedepalma (FSP), que entregaron más de $4.000 millones en ayudas y más de medio millón de litros de aceite de palma, son solo algunos ejemplos empresariales del respaldo que se dio durante todo el año a los más necesitados en diversas regiones del país.

La lista no acabaría por fortuna, está también la unión de empresas antioqueñas, como la Fundación Grupo Argos, Grupo Sura y su Fundación, Grupo Nutresa, Colombiana de Comercio-Corbeta y la Fundación Fraternidad Medellín, con la articulación de Proantioquia, que destinaron $15.800 millones para equipar 510 camas nuevas de UCI para la red hospitalaria de todo el departamento.

Los líderes que salieron favorecidos fueron los que inspiraron a sus equipos, los conectaron con los propósitos de la organización y los motivaron para la excelencia aunque no estuvieran sentados en sus puestos de trabajo. Hablando en estos días con los hijos mayores, nos decían que el mundo había cambiado y que los directores que aún no han captado que lo importante son los resultados, el compromiso y la disciplina y no la presencialidad, corren el riesgo de perder su mejor recurso humano, porque esta pandemia cambió la forma de trabajar y en muchos casos la oficina en casa es la mejor opción.

Durante la pandemia, los equipos de trabajo han exteriorizado aspectos personales como hijos y mascotas, lo cual ha generado cercanía y confianza y ha cobrado gran importancia saber escuchar.

Tecnología: la mejor socia estratégica

El mundo no paró. A través de nuestro ingenio y conocimiento, con el apoyo de computadores y dispositivos móviles, desarrollamos nuestro trabajo, atendimos a los clientes, asistimos a clases, dirigimos negocios y nos dinos cuenta de la importancia de apropiarla y aprovecharla.

Así como la pandemia impactó negativamente a millones de negocios en el planeta, las empresas fundamentadas en tecnología como ecommerce, elearning y streaming, entre otras, crecieron significativamente.

Los ingresos de Amazon, Facebook, Microsoft, Apple y Alphabet (matriz de Google) crecieron 74 % desde el inicio de la pandemia, constituyendo 20 % del valor total del mercado de valores, porcentaje que no se había visto en una sola industria desde hace 70 años por lo menos.

Un superhéroe: el agro

Se hizo evidente que el agro sacó la cara en los tiempos difíciles y por ello es primordial aumentar la competitividad de la agroindustria, siendo el motor que se mantuvo encendido todo el tiempo.

Fue así como el Dane reveló que de las 12 áreas que mide para calcular el Producto Interno Bruto (PIB), solamente tres tuvieron variaciones positivas en el segundo trimestre de 2020, y el agro fue una de ellas, con un crecimiento de 0,1 %.

De acuerdo con Jorge Bedoya, Presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el mayor lunar para este segmento de la economía fue la inflación, que contribuyó a la reducción de precios.

Solicitó que se incremente la asignación en el Presupuesto del agro para 2021, de manera que se puedan apalancar los planes de construcción de vías terciarias que le ayuden a los campesinos a tener mayor acceso a los centros de expendio de sus productos, con lo cual, lograrían vender a precios más justos, sin la intermediación de terceros.

El problema real del mercado laboral en la zona rural, es la baja calidad del empleo, pues, en su mayoría, es informal, se habla de 85%, por cuenta propia y con baja remuneración.

Así las cosas, la producción agropecuaria es sin duda una de las formas de sacar la economía adelante y cerrar la gran desigualdad entre campo y ciudad. En la pandemia quedó demostrada su importancia, potencialidad y resiliencia.

Economía maltrecha pero con perspectiva

Según el director ejecutivo de estudios económicos de Grupo Bolívar, Andrés Langebaek, el Covid -19 hará que Colombia pierda cuatro años de crecimiento económico en 2020, haciendo que el PIB vuelva a valores de 2015.

De acuerdo con el experto, el PIB de Colombia en 2020 será de cerca de $815 billones (en pesos de 2015), cifra inferior a los $881 billones registrados en 2019.

El PIB no tenía un valor tan inferior desde 2015, cuando se ubicó en $805 billones y para 2021, la proyección es que el PIB se ubique en $859 billones.

Los estimativos de Langebaek coinciden con la proyección del equipo técnico del Banco de la República, el cual considera que el PIB de Colombia no volverá a los valores de 2019 sino a finales de 2022.

Los malos resultados en la economía continuarían hasta el primer trimestre de 2021 con una caída de 4,1 %, pero la recuperación se iniciaría en el segundo trimestre del próximo año con un crecimiento del 14 %.

Así, para el final de 2021, la proyección es que la economía nacional aumente 5,3 %.

Dentro de los riesgos locales para la economía colombiana, el principal está relacionado con la pérdida del grado de inversión del país, causado por las debilidades fiscales de la Nación. Esperemos que el panorama mejore para 2021. Pero con estas cifras reales y todo lo vivido, rescatemos lo bueno: gracias 2020 por lo aprendido y también porque te acabas.

(*) Periodista y escritora, especializada en temas económicos y empresariales, Magister en Estudios Políticos.

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